En la sangre acumulamos decenas de sustancias tóxicas que se mueven por el ambiente en el que vivimos. Así se desprende de un trabajo llevado a cabo por la organización ecologista WWF/Adena, que ha analizado la sangre de una muestra testimonial de españoles, entre los que figuraba la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona y otros seis ciudadanos más. Mediante el análisis se intentaba detectar la presencia de 103 productos químicos, y se hallaron 52 de ellos en la sangre de la ministra.
La toma de muestras de sangre se llevó a cabo en junio de este año y en el análisis se investigó la presencia de 103 sustancias pertenecientes a siete familias químicas:
1. Plaguicidas organoclorados
2. DDT incluido
3. Anti-bacterianos
4. PCBs; retar-dantes de llama bromados
5. Ftalanos
6. Almizcles sintéticos
7. Perfluorados (PFOS).
Entre ellos, figuran ciertos compuestos que se utilizan en la producción textil, el envasado o los revestimientos anti-adherentes del menaje doméstico, junto a los que cabe señalar también otros presentes en las latas de alimentos, las botellas de plástico e, incluso, en las carcasas de ordenadores. Productos, en resumen, cuyo uso supone una amenaza tanto para el hombre como para la naturaleza. No en vano, especies como las ballenas, osos polares, focas y halcones, junto a los seres humanos, están sufriendo actualmente este tipo de contaminación.
Persistentes y tóxicos
- Los PBDE son habituales en la industria textil o la fabricación de materiales plásticos para electrodomésticos y muebles. Extremadamente persistentes, es posible detectarlos en animales, aguas o muestras de aire muy alejadas de donde se depositaron. Suelen llegar al organismo humano a través de la comida y se les ha relacionado con el cáncer, aunque la hipótesis dista de estar demostrada.
- los PCB, se usan en la fabricación de material electrónico, pinturas y plásticos. Tras evaporarse, contaminan suelos, aguas y aire, por lo que están presentes en casi toda la geografía planetaria, especialmente en el Ártico, donde se condensan (Bélgica, Países Bajos, Alemania y España tienen los niveles más altos en la UE).
- Los DDT, pesticidas de uso corriente entre los años 50 y 70, producen efectos tóxicos a largo plazo en el medio ambiente, y afectan seriamente al sistema reproductivo de los animales, aunque aún no se ha certificado el mismo proceso en los seres humanos. Tampoco está demostrada su supuesta relación con diversos tipos de cáncer. La legislación europea prohíbe su uso agrícola desde 1978 y la Convención de Esto-colmo los desterrará definitivamente de la industria europea.
- El DEHP ftalato es una sustancia química manufacturada que se añade generalmente a los plásticos para hacerlos más flexibles. El DEHP es un líquido incoloro casi sin olor. Está presente en productos de plástico tales como cubiertas de paredes, manteles, baldosas, tapices de muebles, cortinas de baño, mangueras, forros de piscina, ropa para la lluvia, muñecas, ciertos juguetes, zapatos, tapices y techos de automóviles, cubierta de alambres y cables, tuberías para uso médico y bolsas para almacenar sangre.
- PFOA, Se trata de un producto de degradación obtenido a través de los compuestos fluorados utilizados en las espumas de extinción.
- PFOS, Se trata de los compuestos de sulfonato de perfluoro-octano que se encuentran en un amplio rango de productos, que incluyen pinturas, ceras de suelo, productos de limpieza y tratamientos textiles.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario